Wednesday, June 29, 2016

San Pedro y San Pablo: lista de reproducción playera

Detrás del ajetreo cotidiano que exuda la vida en la ciudad, atada a la imposibilidad de un aislamiento pleno, se ocultan unas incontrolables ansias de rehuir al mundo creado por los bordes del día a día. Pueden salirse de control o quedarse en un largo sopor hasta que puedan ser satisfechas. Así nos tiene la máquina, digo, la tecnología, acercándonos para alejarnos más y ayudando a que nos conozcamos desconociéndonos aún más. La clave está en poder sustraerse, en el crecimiento de la persuasión a renunciar a todo hasta que ya tenga que explotar. Por ahora, como los abandonos totales o los que tienen apariencia de tales, son escasos, basta contentarse con una sucinta des+conexión. 

La des+conexión: asunto que resume el anterior prolegómeno. Y sobre ella, una mezquina antología de canciones que acompañaron un fin de semana festivo, mediante el cual no hubo renuncia ni abandono culpable. Todo fue lícito y por tanto, trémulo y poco persuasivo, en realidad. Aquél tiempo fuera de los márgenes de la ciudad y del quehacer normal, estuvo destinado a la contemplación silente del mar.

Antonio Carlos Jobim - The Girl from Ipanema



Haymarket Square - Elevator



Cream - Sweet Wine




Jefferson Airplane - Somebody to Love



La Hell Gang - Sweet Dear



Chicos de Nazca - Dancing from the Sun



Grateful Dead - Alligator



The Black Angels - Sunday Afternoon

 

Friday, June 24, 2016

Vampiros

Antropófagos famélicos
humanidad descascarada
¿deseas morir y ver tu sangre correr?
Te dejo entrar a la guarida,
santificada por los hipócritas de blanco.
Una ventana abierta para ti,
un eco que termina por llamarte,
es tiempo de sacrificarse
aunque tu belleza resplandezca.
Alguien tiene que alimentar a las bestias,
¿habías sido mordida antes?

Wednesday, June 22, 2016

Prosopofía sin editar

Cuando los otros ven luces, yo solo veo amargura
sí, amargura exfoliada, desde la cáscara que representa el combate
y el sufrimiento de una vida que ya no tiene sentido
para qué seguir mirando el horizonte si no hay utopía
no hay más que un camino sin salida por donde los cuerpos de vagabundos sin bandera ni filiación se disponen a luchar:
famélicos, para ver quien acuerda sobre lo que nadie quiere discrepar.
Una llamada santa que el cielo para los nonatos abortados en los campamentos sin la más remota idea de lo que significa morir
esas criaturas de dios solo supieron qué fue de ellos, al salir de una vagina impúdica sin culpas ni nombre, solo enloquecida por una consigna que los pobres aman por como se ve y no por cómo es
rindámonos ante el frenesí del consumo, porque ellos nos prefieren, vomitando las vísceras del pasado, al costado de la ribera del Mapocho
cuando los mejores cerebros de mi generación fueron entumecidos por el dinero y la codicia de la industria.
Envilecimiento escogido por una poesía neoliberal, que lejos de constituir, se irroga el báculo del mesías ignorante, el que nos ha censurado la práctica, el que nos arrebató la cadencia de los cuerpos y lo que algunos griegos llamaron libertad, porque tiempo para pensar, mejor traicionar.
Y los peores cerebros de mi generación son hijos de las peores mentes de la generación de mi viejo, que, a su vez, fueron hijos de los mártires de la generación de mi abuelo, cuánto creímos en esos charlatanes y aún ellos creen, porque están tan cansados para hacer algo.
La seguridad social nos de-constituyó, o sea, constituir para transformarnos en un montón de almas que buscaban la salvación en un patíbulo de deudas y tasas de interés.
En un charco se reflejan tus ojos, los ojos del triunfo, triunfo del sistema, que te obligó a dejar de ser quien eres y quien querías ser.
Ya somos nadie, aunque en la resistencia leamos, escribamos e insisto, leamos y leamos bien, formulando las críticas al poder, poder inagotable, dueño del mundo en que nos movemos.
Porque creer que el mundo es el globo terráqueo o hacia donde un avión o un auto nos puede llevar, nos aplasta en el cruel destino de la siguiente generación.
Allá, ya no quiero ver, cuando enfermos, enfermos de la mente, quieran sublevar a la competencia, donde la raza ya no será humana, sino que licántropa.
Sacarle los ojos al otro, con la moral más inmoral de turno, aquella que ha sido legitimada por congresistas bien pagados, muy bien pagados, por la estupidez y crecimiento del país.
Indicadores rebosarán, el jaguar de Latinoamérica se va a hinchar como el imperio moscovita y brillará como el falso oro de una pesadilla americana.
Me preocupa que no seamos tan iguales, aunque lo esté pensando ahora; me preocupa que nos separe la lujuria y la risa del primer hombre; me preocupa que nos gobierne ese peor cerebro, ese que inculcó el discurso de la opresión para beneficiar a los suyos; me preocupa que ese arcano pueda destruirnos con tan solo un pensamiento, sin recurrir a dios, porque los muertos no hablan, se veneran, se les teme, se les respeta, se les lleva flores, se les lamenta, se les transforma en el sumo bien de cada generación, ese dios trasciende porque es el mejor instrumento último para evocar el miedo.
El miedo es la muerte del futuro, la metástasis del pasado y el delirio del presente, incluso escribiendo tengo miedo, miedo de no poder editar lo que declamo en una caminata a la luz de las penumbras.
Como dije, el mundo no es lo que hay tras las fronteras, ese es el sueño.
Lo cotidiano construye el mundo de cada ser, menos de esos peores cerebros, ahí está el sueño y mentira de esos dictadores. Y cuando menos algunos cerebros prodigiosos que se envilecen o se paralizan por las bondades del mundo heredado, pagado, pagado y facturado por lo que se llama méritos y capacidades.
Alimentemos el ego de esos inteligentes con la ensoñación, una realidad que suspende todas las otras hasta que la gracia se agota.
Porque hambrientos, los wunderkinds, los yippies, los becarios y los tontos afortunados, se nos han perdido del mundo y qué bien por ellos, algún día han de regresar y saber que ya no eran tan privilegiados como les dijeron.
Y cuídate que en un instante los autos pasan e impregnan el lúgubre paisaje de Santiago, sumidos en la polución nos juramos el más puro amor neoliberal, nos juramos la eternidad del momento, de la bonanza de una cuenta bancaria con muchos ceros, o nos tragamos la ensoñación como la existencia perenne de nuestros cuerpos.
Todo tiene su fin, y ese fin es el comienzo del retorno en que otro mundo volverá a nacer.
Espero estar de pie para ver a los luchadores con sus puños, izquierdos o derechos, en alto y bien en alto.
Para que otro ciclo de palabra e idea, digo, de ideología, nos impregne por cien años.
Los males no duran tanto y las muertes no son en vano.
Todo suicidio entraña una pedagogía peligrosa de su época y todo asesinato es un fiel reflejo de su contexto.
Dejemos que el mundo sea tomado por tautólogos, inofensivos, para no prolongar el martirio de la vida; yo no abogo por vivir más, tampoco por morir.
Manifiesto de contradicciones, henos aquí en una espiral que al llegar al inicio vuelve a cambiar su nombre y cambia, para no cambiar nada en lo absoluto.
He visto a mis vecinos moverse con el sistema y reproducir los discursos que nos hacen pensar en maniqueo: que blanco y negro, que bueno y malo, que amor u odio, que nos dicen que emancipar al segundo sexo del peso de la historia es un acto de insurrección, que nos dicen que abandonar a los billetes es el fracaso de la vida futura, de los hijos y de los nietos. Porque se meten con nuestras convicciones sobre la vida, la verdad en el mundo no deja de ser una sola: aquí y ahora, el mundo de cada uno. La peor experiencia.
Arrástranos siglo XXI y no dejes vestigio de tu placer en la ruta hacia tu sucesor, en que todo volverá con el mismo rostro.

Monday, June 20, 2016

Prosopofía para nihilistas

Probablemente, muchas de las ideas que transmito no son nuevas. Tampoco pretenden serlo. Su anhelo es solo servir de guía hasta que el lector encuentre la erudición de los clásicos, propenda a la extensión de su propio pensamiento y abandone todas mis palabras. Es ese pensamiento, el formado al alero de la lectura de otros, el que interesa para el futuro. A veces, escribir no es más que mostrar que ha quedado de leer a esos otros.

Friday, June 17, 2016

Exilia

En el exilio, te recuerdo.
En el exilio, no me olvidas.
Porque ese te amo por la cámara no basta.
¡Cuántas películas en tu nombre!
¡Cuántas canciones en mi nombre!
Tomemos el uróboros y defenestremos nuestra existencia.
Volvamos a hacer el amor y que se sienta
se sienta, como viajar por el tiempo.
Déjà vu, rosas volando y un niño engullendo sus ojos en un plato.
Mírame y dime que todo es como antes. No más mentiras.

Sunday, June 12, 2016

Porque como muchos, ya no sé reclamar. Me dejo llevar por lo que brilla; toda representación pictórica, ordenada o desordenada, es un engaño. No me rindo con los embates de mis semejantes, porque aún no veo la cara del responsable de la maquinación llamada vida. "La Gran Imagen", la llamaban los indígenas, declarados libres y estúpidos. Probablemente cierto, los bárbaros estuvieron fuera del margen simétrico. Sin embargo, sus conquistadores, obedientes siervos del arquitecto, nos sumieron en el cáncer del conocimiento y el horrible limbo entre la muerte y la lucidez. Ahí reposa, como no se ha descrito antes, la razón fundamental del suicidio. Donde desvanecer al cuerpo de entre los ojos, es otra ilusión, aunque nos permite bien decidir y burlar a ese impertinente creador.

Wednesday, June 8, 2016

Selección de drogas: Krautrock I


“Oye, ¿qué estai escuchando ahora?”, me dijo un amigo en una de esas conversaciones. Le contesté que abandoné la nave del rock psicodélico, que me tenía loco desde hace unos meses, por el krautrock. Lo noté bien sorprendido, pues no sabía de qué estaba hablando. Entonces, le conté que el krautrock, que en realidad se llama en alemán Kosmische Musik, es el rock de fines de los sesenta y principios de los setenta en Alemania. Más caracterizado por usar sintetizadores, sonidos ambientales y electrónicos y una inspiración de carácter docta en la música existente en el orbe.

¿Por qué krautrock? Kraut en la lengua germana significa “repollo”. Dicen que en honor, o sátira, del uso culinario excesivo del repollo, conocido por vasta parte de la Europa de posguerra. Esta denominación proviene del humor inglés, al querer definir lo que estaba ocurriendo en Alemania, mientras The Beatles y The Rolling Stones, acaparaban las miradas de toda la Europa sesentera.
Su nombre de pila (Kosmische Musik) nace desde la creación de un sonido excelso y que experimenta radicalmente entre vanguardias, trances demenciales y un caos que huele armonías a lo lejos. El objetivo fue concretar una simulación de lo que hay más allá de lo físico y de lo posible por las concepciones musicales existentes. Salir de los márgenes establecidos, elevando el conocimiento de lo sónico hasta el éter.

El krautrock no es un estilo ni un género musical. Sí, puede ser visto –genealógicamente- como un brazo del rock y los sonidos más “callejeros” vistos en los Estados Unidos. Sin embargo, es mucho más cómodo decir que el krautrock es un movimiento musical vanguardista, que creció al alero del arte contemporáneo y la constante re-lectura de los clásicos. Otros dicen que es una forma de rock progresivo que nació en Alemania como contracara de los colosos anglosajones. Respetable.

Las fronteras sónicas del krautrock son difusas. No solo porque las bandas que se pliegan al movimiento son sustancialmente disimiles, sino también por la multiplicidad de estilos que caen en la licuadora creativa de los alemanes. Es posible encontrar guiños del rock más clásico, de sonidos progresivos, new-wave, inicios del indie, del punk, psicodélico, jazz, música étnica. La lista es bastante larga. El krautrock se erigió en el mundo subterráneo, pese a la relevancia que tendría en la transformación de la música en Alemania.

El placer auditivo e intelectual de la música es la principal consigna de las bandas que directa o indirectamente pertenecen a este movimiento. Que tampoco es solo una cuestión política, sino más bien es parte de otras dimensiones como una conceptual y otra institucional. El krautrock posibilitó una ruptura de la común forma de hacer música, pero no fue internalizada por la mayoría de los músicos que vendrían. Es más, es una página aislada en la historia de la música del siglo XX.

Los sonidos cósmicos se escapan a la estructura de “canción”, ese formato estándar de verso-coro-verso-coro. Los intérpretes incursionan con los típicos instrumentos que estaban en boga, a saber: guitarras, bajo, baterías, teclados y otros. En su mayoría, producían tonadas que van desde los diez segundos a los veinticinco minutos. Generalmente, son performances que ocultan una dimensión conceptual detrás. En algunas hay voces, en otras no. El idioma utilizado varía, puede ser el nativo alemán o incluso el inglés, el latín o quizás quién sabe otro.

Atmósferas sonoras que evocan una corriente de la consciencia. Pero como toda creación humana, tiene que existir algo sobre lo cual se ha inspirado el artífice. Las influencias y conexiones “más conocidas” pueden asociarse a bandas de la costa oeste de Estados Unidos (Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service y The Grateful Dead) o gigantes de la talla de The Mothers of Invention y The Velvet Underground. Se ha dicho que Zappa y Cale eran más que intérpretes de oído, sino que estudiosos de cada sonido que se produjera. De ahí viene la dimensión institucional, ya que la mayoría de los músicos pioneros del krautrock fueron discípulos de Karlheinz Stockhausen y jóvenes seguidores de las piezas de Pierre Boulez, Karel Goeyvaerts y John Cage.

La primera camada de genios cósmicos se compone de Holger Czukay (Can), Florian Fricke (Popol Vuh), Klaus Schultze (tuvo varios proyectos) y Edgar Froese (Tangerine Dream). Éstos se permitieron ensayar los primeros sonidos contracultos en Alemania. La extensión artística del krautrock se vio fortalecida por las condiciones propicias para el desarrollo de esta clase de música. El constante descubrimiento de nuevas maneras de hacer sonar algo y el desentrañamiento de madejas entre la textura sónica que una ronda de improvisación puede entregar.

Para completar esta breve introducción, quisiera ofrecer un catálogo menor de discos que permitirán al lector adentrarse en la comprensión de esta página de la música del siglo XX.

i) Can – Tago Mago (1971)



ii) Tangerine Dream – Electronic Meditation (1969)


iii) Neu! 2 (1973)


iv) Amon Düül II – Phallus Dei (1969)


v) Kraftwerk – Kraftwerk (1970)



vi) Faust – So Far (1972)


vii) Ash Ra Tempel – Ash Ra Tempel (1971)



viii) Popol Vuh – Hossiana Mantra (1972)

Monday, June 6, 2016

El enemigo me ha visto las cartas.
Supo que no podré vencerlo.
El propósito de esta nueva vida fue hacerle frente,
¡qué despojo me ha traído el enfermo destino!
¿No habré sido condenado al fracaso en los días de inocencia?

Friday, June 3, 2016

Prosopofía para (Irwin) Allen

El masturbador rupturista no está en Rockland.
No está conmigo en Rockland.
No está conmigo en Rockland.
No está conmigo en Rockland.
Está con Solomon en otro castillo.
Luchando con su verga como espada
en la infranqueable realidad que baja la mirada
& se esconde tras el prejuicio
& la normalización asquerosa.
Queremos libertad para ellos.
Aún no ha venido a Rockland.
Flores como gusanos,
los ataúdes miran detrás de párpados con arena.
Rockland es un lugar para morir,
donde nadie sabe de mi.
El Gran Vomitador cruje la entrepierna marchita,
orgías consumidas al borde del suicidio
& sigo en Rockland,
esperando ese aullido
desesperado en el último cántico de la esquizofrenia.
En la estación de trenes,
luces intermitentes para despedir+nos.
Cuando lo vi, le di la espalda.
La sombra cayó con toda lujuria.
Estoy seguro que moriré,
algún día o alguna noche
& no habrá cielo que sane el sufrimiento del Otro.

Thursday, June 2, 2016

Me dijeron que era hermoso.
Acabado.
Engañar es solo un verbo.
Escribir solo es un acto.
Escribir es revolución.
Abajo el Gran Ser. Abajo el Gran Ser. Abajo el Gran Ser. Abajo el Gran Ser.
[Hasta llenar toda la página: consigna y lamentación]
No hay voluntad de morir.
Luchar consigo mismo, en el fragor de la pluma y el papel.
El constante devenir es el mantra del testimonio,
nadie sabe qué pasará ni cuántos mundos posibles vendrán.
Somos una ficción dentro de un libro de ficción.